













































Si desglosamos los dos cuerpos o conjuntos de este trabajo, encontramos que la imagen consta de 3 piezas ensambladas, la principal recorre desde la cabeza, tronco, hasta los pies y las otras dos son las extremidades de brazos y manos que se ensamblan en el sector de los hombros. Este conjunto presenta un acabado riguroso de terminación en la similitud del movimiento en expiación, ofreciendo el carácter purificador del universo artístico de esta obra; como también con la contextura leptosomática se acentua su fragilidad corpórea en relación a lo espiritual . El otro conjunto que actua como complemento sostenedor se divide en una basa de madera torneada, una argolla fijadora del larguero con su travesaño que da forma a la cruz, cuyos extremos mantienen el trabajo asimilado en torno de la basa.
Para su restauración se contempló utilizar materiales y técnicas adecuadas que mantengan su valor patrimonial, previo estudio del nivel crítico del deterioro, de quién, cuándo y como se confeccionó.
A pesar de sus 70 años de vida útil y todas las variables que pudieron haber afectado o intervenido la pieza a restaurar, su deterioro fue superficial gracias a las técnicas utilizadas en el momento de su confección, me atrevería a manifestar que fueron las ideales, únicas y propias.
Se aprecia el torso maniquí dama, sobre su pedestal original de madera nativa.
Una vez restaurado el torso maniquí, paso a formar parte integral de nuestro Callejón Reciclo, la Chechi, galardonada como Señorita Callejón, toda una dama.
Otra privilegio que acostumbraba decorar las vitrinas de las tiendas en nuestra ciudad en la década del 40, es este maniquí dama articulado en cartón, confeccionado al igual que el anterior por Don Jacinto Ortega.
Este desprendimiento en la superficie del cartón, permitió obtener la data de su confección al identificar parte de la impresión de un periódico con el dibujo de una joven que caracteriza los comienzos de los años 40.
Este torso maniquí varón en yeso con yute, también fue rescatado de la misma tienda y restaurado, su confección data de la década del 50 por Don Jacinto Ortega.
En la imagen se aprecia el antes y después de sus correspondientes restauraciones.
Para esta imagen en yeso policromado, fue necesario confeccionar la mano derecha y ensamblarla correctamente.
La estructura de la imagen se encuentra en buenas condiciones a pesar de los 60 años que tiene desde su confección.
La problemática más significativa se presentó en los brazos del niño. Su anterior restaurador estableció que lo mejor para fijar ambos brazos era utilizar papel de relleno con una película exterior de yeso, se retiró todo eso y se rehicieron como debió haber sido.
Se aprecia la imagen de yeso reforzado restaurada y policromada, se le agregó en el escapulario el escudo nacional de Chile y la insignia del carmelo.
La imagen en yeso policromado se aprecia en buenas condiciones estructurales, con la pigmentación desgastada y manchada producto de los agentes climáticos.
Fue necesario fijar sus brazos al tronco de la imagen y corregir irregularidades en su superficie.
También se insertaron puntas de madera al rededor de la corona de espina.
Se distingue la imagen restaurada y policromada, lista para su entrega.
La imagen de mortero de cemento armado, de dos metros y diez centímetros de altura y aproximadamente ciento treinta kilogramos de peso fue limpiada para retirar los múltiples insectos y materias orgánicas que tenía aderidos.
Fue necesario moldear nuevamente la nariz y los párpados de ambos ojos.
También fue necesario rearmar las manos de la imagen, que en este caso alguien un tanto habilidoso intentó hacer algo con ellas.
Comencé por retirar los excesos de la anterior restauración, descubriendo parte de las manos originales en cemento que me servirían de base para reconstituirles los dedos.
Fue raspada la superficie de imagen en su totalidad manualmente, al no haber electricidad, se aprovechó de reparar la grieta en los antebrazos, para volver a armar las partes.
Se moldearon los dedos de las manos, con insertos de metal para su resistencia.
Se aprecia la imagen restaurada, lista para el proceso del pintado.
Se aplicaron dos manos de pintura esmalte blanco, resistente a la humedad.
Para la imagen en yeso, fue necesario instaurar la mano derecha que sostiene la vara bastón de madera, retocar las superficies de pintura dañadas igualando colores, reparar su base y retirar los excesos de esperma de vela adherida notoriamente en gran parte de su base.
La imagen confeccionada en el Perú en la década del sesenta, presentaba un leve deterioro superficial y se le había desprendido en su mano derecha el dedo meñique que soporta el peso de la vara de madera que se adosa a la imagen.
Fueron corregidas las imperfecciones en yeso por Don Juan Araneda.
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Corregida y desbastada la imagen se procedió al pintado, adoptando los colores del atuendo de la Orden de los Trinitarios.
Esta centenaria imagen en yeso fue recuperada de un montón de escombros dispuestos en una bodega, sus partes y piezas se recogieron sigilosamente, para intentar reconstruirlo estructural y decentemente.
Se comenzó con la incorporación de insertos metálicos para la correcta fijación de sus partes y piezas, tanto de sus extremidades como del tronco.
Se insertaron al reverso de la imagen dos pernos de 3/8" para su fijación a la cruz de madera.
Se adhirieron correctamente las extremidades de la imagen a su tronco, otorgando una textura natural en cada una de ellas.
Fue necesario extraer la humedad del yeso incorporado en la imagen.
Se muestra la imagen reconstruida, en resistencia y presentación.
Se procedió a pintar la imagen.
Se confeccionó la cruz en madera de alerce y se realizaron las perforaciones para fijar la imagen.


Hermosa y morrocotuda imagen en yeso reforzado de Nuestra Señora del Carmen, que posee la Parroquia de Cañete.Con 1,85 mts. de altura y 70 Kg. de peso.
Se advierte el deterioro de su base, dejando expuesta la armadura (fierro) por desprendimiento de el revestimiento yeso. Fue necesario retirar toda la masa de yeso descompuesto o carbonizado y volver a revestir con yeso.
Se advierte que la mano derecha de la imagen, fue llevada en variadas ocasiones de urgencia al quirófano, la última restauración la efectuó el doctor Frankeinsteins.
Se aprecia la imagen de yeso reforzado restaurada y policromada, se le agregó en el escapulario el escudo nacional de Chile y la insignia del carmelo.
